Imaginemos un tanque de agua (como los que se encuentran en las terrazas de las casas). Ahora imaginemos el caño de bajada de dicho tanque hacia algún lugar de nuestro hogar como por ejemplo la cocina. Si agrandáramos o achicáramos el diámetro de dicho caño, obtendríamos más o menos agua en la salida, es decir que a mayor diámetro del caño más cantidad de agua podrá pasar por él y viceversa. Por otro lado si subiéramos el tanque, la presión aumentaría y una misma cantidad de agua pasaría más rápido.

Con certeza el lector habrá tenido contacto alguna vez con alguna publicidad  sobre los servicios de internet que brindan las compañías, ya sean mediante conexiones a través de cable modem (compañías de tv por cable), servicios usando una línea telefónica fija como puede ser ADSL o bien inalámbricas como pueden ser los teléfonos celulares o las redes públicas de WIFI. También habrá notado que la forma usual de vender estos productos suele ser especificando una cierta cantidad (un número) seguido de una unidad de medida de información como pueden ser los famosos “Megas”.

Bien, supongamos por un momento que deseamos enviar una foto a alguien desde nuestra computadora o celular. Dicha foto ocupará cierto espacio en la memoria de nuestro dispositivo el cual usualmente medimos en “megabytes” y transferirla hacia el otro dispositivo involucrará tener que pasar esa cantidad información (agua) a través del medio (caño) para que llegue a su destino (cocina). Si nuestra conexión (el caño) es capaz de manejar 1 megabyte por segundo (1 litro de agua por segundo pongamos por caso), transferir esa imagen tardará aproximadamente 1 segundo.

Por lo tanto el lector ya podrá intuir que si queremos enviar 10 fotos de 1 megabyte cada una, la demora será 10 veces más que si pasáramos sólo una.

Es preciso aclarar que normalmente la forma en que se mide el ancho de banda es en Megabits por segundo (Mb/s) y no en Megabytes por segundo (MB/s), esto normalmente no se especifica en las publicidades o directamente se especifica mal, vendiendo una velocidad que no es la real. En el caso que el lector quiera comprobar su velocidad puede entrar en www.fast.com y realizar el test.

Cabe aclarar que el ancho de banda que uno contrata normalmente con una empresa no tiene nada que ver con la cantidad de datos (o plan de datos) que tiene habilitado para transferir. En este caso el usuario compra una cantidad fija (normalmente medida en Gigabytes) y al llegar al tope de esa cantidad la conexión se bloquea  hasta comprar otro “paquete”. En este caso el usuario no compra velocidad (no paga según el diámetro del caño) sino que compra una cantidad fija (como si comprara un bidón de agua), la cual se agotará más o menos rápido según la cantidad de información que se desee enviar.

Finalmente existe otro factor importante que determina cuan buena es una conexión: la latencia. La latencia es el tiempo que tarda una información en llegar de un lugar a otro. Con toda seguridad el lector habrá observado en algún noticiero o programa de TV cuando alguien en el estudio intenta hablar con otro en un móvil y al terminar de hacer la pregunta se produce un breve silencio hasta que finalmente el otro contesta, bien esa “demora” con la que le llega la pregunta es la latencia y en el caso de utilizar muchos servicios que requieren interactuar entre dos o más personas (como una video conferencia) es preciso controlar que la misma esté en un valor bajo. Si lo comparamos con nuestro tanque de agua, la latencia sería el tiempo en que el agua tarda en bajar desde el tanque a nuestra canilla.

Sailboat.

Por admin

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