El partido de Luján tiene un triste récord nacional. Allí se encuentra el basural a cielo abierto más grande del país, un predio de 12 hectáreas en donde se arrojan 120.000 kilos de basura todos los días. Ahora, una posible solución a ese desastre ambiental comienza a tomar fuerza. Las autoridades del municipio y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación están tras un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$10.000.000 para sanear el basural, abrir un relleno sanitario y una planta de tratamiento de residuos. Sin embargo, la elección de los terrenos donde, en principio, harían ese desarrollo generó un conflicto con los vecinos de esas tierras que ven al proyecto como una amenaza para sus campos, que en algunos casos son enormes huertas orgánicas o lugares que se dedican a la cría de caballos de polo. Otro problema que se le presentó a las autoridades es que ya pesa una denuncia por “operación sospechosa” por la donación al municipio de unos terrenos que están dentro del proyecto de saneamiento.

Viviana Novelle es la dueña de Tallo Verde, una huerta orgánica de la que se alimenta, según dice, “media comunidad de Open Door”, la pequeña localidad dentro del partido de Luján donde se llevaría a cabo el nuevo proyecto ambiental. Una parte de la iniciativa consiste en utilizar un predio de ocho hectáreas al lado de las vías del tren, que está frente a la histórica, pero ya en desuso, estación Sucre para hacer un relleno sanitario. Ese terreno está ubicado a solo un kilómetro de los invernáculos de Tallo Verde, que actualmente están a dos kilómetros del basural. Novelle teme que este proyecto sea el punto final para su empresa, en donde trabajan, entre la huerta y algunos proveedores, 120 personas.

“Ese lugar que eligieron es un terreno fiscal que junto a otros vecinos arrendamos desde 2004. Se lo alquilamos a la Agencia de Administración de Bienes del Estado porque nadie lo mantenía y por ese lado nos entraban a robar. Son ocho hectáreas de terreno en donde ahora se hacen pasturas orgánicas. Entre los vecinos nos preguntamos por qué van a elegir este terreno para traer basura”, se lamenta Novelle.Relata que, junto a otros vecinos de la zona, contrataron a un biólogo y a una geóloga, entre otros profesionales, para que estudiaran la tierra y el impacto ambiental que tendría este nuevo proyecto. También reclaman que la municipalidad no los consultó al momento de barajar qué terrenos se podrían utilizar.

“Nosotros producimos alimentos para muchas personas hace 20 años. El impacto ambiental para nosotros sería terrible, no sé si no tendría que cerrar la huerta por la contaminación aérea que generaría. Al lado está el club de polo La Picaza y cerca de ese terreno está el campo La Aguada, de los Novillo Astrada, en donde también se crían caballos de polo que es otra industria muy importante en Luján y que le da trabajo a mucha gente. El predio que eligieron, además, tiene solo ocho hectáreas, por lo que es demasiado chico y no sería una solución duradera”, agrega Novelle. En esa misma línea se expresaron los voceros de la Asociación de Vecinos de Open Door.Gustavo Zuleta, director del departamento de Ecología y Ciencias Ambientales de la Universidad Maimónides, expresó en un video que realizaron los vecinos de Open Door que ese terreno tiene aspectos positivos y negativos: “Los positivo es que su suelo es adecuado y no tiene problemas de anegamiento. El aspecto negativo es que implica una rezonificación de un sitio de protección histórica [en referencia a la estación Sucre] a uno industrial, el segundo es que cuenta con el rechazo de los vecinos, nadie quiere un relleno sanitario al lado de su casa. En general se los consulta y luego se elige el sito que menos conflictos genere. Eso, en este caso, no se hizo”. Y continuó: “Además, la proyección de estos rellenos sanitarios debe ser de 30 o 40 años y este sitio tendría una vida útil de 10 o 15, y ahí vamos a volver a tener el mismo problema”.

Respuesta oficial

Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, señala a este medio que están terminando de cumplir con todos los requisitos para presentarle en el plazo de un mes el proyecto al BID, y luego ese organismo establecerá si las condiciones son las adecuadas, hasta ese momento no se sabrá si ese será el lugar final para realizar el proyecto.

“Luego de que esté, hipotéticamente, esa no objeción técnica por parte del BID para empezar el proyecto en ese terreno, se iniciará un proceso licitatorio. La empresa ganadora deberá realizar una serie de estudios ambientales y, recién cuando estén terminados y aprobados, se podría empezar la obra. A mí realmente me sorprende que quienes hoy están a un kilómetro y medio del basural más grande de pronto sepan tan fehacientemente que van a estar perjudicados por un proyecto que es infinitamente mejor y que, además, no conocen”, dice Federovisky.

Por su parte, Leonardo Boto, intendente de Luján, también describe a LA NACION una realidad contraria a la que trazan algunos vecinosAfirma que el BID solo financia proyectos que tengan asegurada una vida útil por 20 años, por lo que, si el terreno no fuera el indicado, la iniciativa no podría ser aprobada y el préstamo millonario no llegaría. Agrega que este recorrido contó con un esquema de participación ciudadana “inédita” en la ciudad, porque es un tema que está en agenda desde 2007 y el año pasado se aprobó la instrumentación del Consejo Urbanístico Ambiental con el objetivo de dar tratamiento a este tipo de temas, y el órgano está constituido pluralmente por amplios sectores involucrados en la sostenibilidad urbana y ambiental de Luján.

“En conjunto con las autoridades nacionales, se trabajó para observar las condiciones de los lugares en donde se iba a emplazar el proyecto sobre la base de las exigencias jurídicas locales, provinciales, nacionales y la normativa propia del BID, que solo financia proyectos que tengan apego absoluto a la normativa ambiental. Por otra parte, se realizaron estudios de suelo, diferentes cateos, estudios climatológicos y geomorfológicos a los fines de tener una evaluación integral del ambiente. Es el objetivo de todos los organismos involucrados concretar el nuevo relleno sanitario cumpliendo la legislación nacional vigente y las normas ambientales internacionales”, explica Boto.

El intendente agrega que, el “Centro Socioambiental”, no quedaría lindero al proyecto de huertas orgánicas, pero sí a establecimientos rurales donde, en algunos casos, se crían caballos de polo. “Esta actividad de cría no es incompatible con la existencia de una planta de tratamiento según lo señalado por los informes. La existencia de la quema actual sí atenta contra el desarrollo de la industria del polo por la contaminación que viene generando desde hace décadas y que en algunas circunstancias obliga la suspensión de torneos”.Entre los campos de polo, las huertas orgánicas y el actual basural, está la escuela rural N°3 de Open Door, a la que asisten 60 estudiantes. Está a pocos metros de las montañas de basura y en muchas oportunidades los alumnos sufren el humo de la quema. El basural sería reemplazado, según Boto, por “un sistema con una performance ambiental incomparable”, que mejoraría la penosa situación de la escuela. Sin embargo, desde la Asociación de Vecinos de Open Door se preguntan por qué no se elige un terreno lejos de donde ocurre buena parte de la actividad de la localidad: “El basural hay que cerrarlo y buscar alternativas, pero con la opción actual, por la puerta de la escuela seguirían pasando todos los camiones llenos de residuos y quedaría en el medio entre el viejo basural y el relleno sanitario, ¿no es mejor pensar otro terreno más alejado?”.

Otro vecino de la zona, que prefirió resguardar su identidad, también cuestionó el sitio que las autoridades, hasta el momento, eligieron como el indicado. “Estoy a 2000 metros del basural actual y el predio donde harían el relleno sanitario quedaría a solo unos metros de mi casa. Cuando vos tenés un relleno sanitario, hay vientos que llevan contaminación, ratas y también gente que vive de la basura, lamentablemente. Hay que buscar una solución al basural, pero creo que habría que buscar un lugar más adecuado y no poner un relleno sanitario en medio de Open Door”.

Denuncia

Otro aspecto que los vecinos señalan como irregular es la donación al municipio de 12 hectáreas linderas al actual basural, que también serán parte del proyecto. Sobre este hecho, ya pesa una denuncia ante la Unidad de Información Financiera (UIF) por “operación sospechosa de lavado de activos”.

El terreno pertenecía a Nuevas Rutas SA, una empresa en liquidación que estaba vinculada a Juan Chediack, que hoy figura entre los arrepentidos en la causa de los Cuadernos de las Coimas. A Nuevas Rutas SA los terrenos se los compró Bruno Migliardo, un hombre que, según Luciano Bugallo, el diputado provincial de Juntos por el Cambio que hizo la denuncia ante la UIF, nada tiene que ver con Luján y el mismo día que los adquirió se los donó al municipio. “Llama poderosamente la atención que una persona que nunca vivió en la ciudad de Luján compre 12 hectáreas de terreno lindantes a un basural a cielo abierto, a una empresa en liquidación, y el mismo día las done al municipio”, dice la denuncia.

Esos terrenos, según el viceministro Federovisky, se usarían para la remediación in situ del basural actual. “Necesitamos ampliar el terreno para no saturar el espacio. Se tomaría ese terreno como amortiguador y también se instalaría una planta de separación, recuperación y transferencia de residuos”, expresa el funcionario.

Los vecinos desconocen quién es Migliardo, pero señalan al financista Federico Tomasevich, que tiene un campo en Open Door y que hace meses se mudó a Uruguay, como el hombre que, para hacerle un favor a Chediack, trajo a Migliardo para concretar esa operación.LA NACION accedió a un audio de WhatsApp en el que Tomasevich le dice a Novelle que se arrepiente de haber facilitado esa operación: “Viviana, si yo me hubiera enterado que los lotes de la donación eran para ampliar el basural, le hubiera dicho a Migliardo que no le dé esa mano a Chediack”. Allegados a Tomasevich dijeron a este medio, en su representación, que él está en desacuerdo con el nuevo proyecto porque tiene un campo en Open Door y también se vería afectado, pero que hace tiempo no vive en el país y no está relacionado ni informado sobre el proyecto que lleva adelante el municipio. No dieron detalles sobre por qué le hizo, según dice el audio, “un favor a Chediack”.

LA NACION también consultó a Chediack sobre esta operación: “Yo no estoy en esa sociedad (por Nuevas Rutas SA) que está en liquidación y no tengo idea qué va a hacer Luján con eso”. Este medio intentó contactarse , sin éxito hasta el momento, con Migliardo.

“El BID tiene como condición que el municipio debe contar con terrenos propios y ahí arrancó la desesperación por conseguir predios. Aparece este Migliardo que nadie lo conoce y compra los terrenos linderos al basural y los dona el mismo día. ¿Cuál es el incentivo de donar ese terreno? Y cuando te fijás quiénes son los dueños de la empresa que está en liquidación te genera sospechas. Es un claro favor al municipio por parte de alguien y vaya a saber uno a cambio de qué”, se pregunta Bugallo.

Mientras que Boto respondió lo siguiente: “Hoy en día esos terrenos se encuentran convertidos en lagunas que reciben constantemente líquidos lixiviados y el rebalse de la basura, por ello no tienen ningún valor comercial. Para el municipio obtener estas tierras encierra un valor estratégico. Oportunamente se dialogó con las autoridades de Nuevas Rutas, quienes entendieron la complejidad de la problemática y permitieron lograr el objetivo buscado para darle sustentabilidad al proyecto ambiental. Finalmente, el Concejo Deliberante aceptó la donación de los mismos el 1º de marzo”. Quién es Migliardo, sigue siendo una incógnita que aún nadie respondió.

Alejandro Horvat

La Nación.

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